| Corcho de plástico sobre madera, Guillermo G. Espinosa, 2017. |
domingo, 11 de febrero de 2018
lunes, 27 de noviembre de 2017
The Southern Star, primer periódico en Montevideo en 1807
| La primera edición del periódico bilingüe de Montevideo, The Southern Star, del sábado 23 de mayo de 1807. |
Fue publicada por un empresario inglés que se propuso poner al servicio de la gente de Montevideo un periódico que divulgara información sobre mercancías a la venta por tiendas de sus coterráneos.
La edición era bilingüe. La primera y la tercera columnas estaban escritas en inglés y la segunda y cuarta en español.
Además de ser un explícito vehículo de difusión comercial, fue también un medio de propaganda del Estado inglés, en sus disputas con España y Francia, tratando de abrir mercados y rutas marítimas mercantiles.
Inglaterra espero la oportunidad de actuar contra los intereses españoles y lanzó una primera invasión en 1806, pero se retiró rápidamente. Al año siguiente, lo volvió a hacer por unos meses y fue entonces cuando apareció The Southern Star.
La impresión de The Southern Star no duró más de un año, pero la imprenta que trajeron los ingleses se quedó en este territorio sudamericano, sirviendo para siempre las causas de la prensa.
jueves, 3 de agosto de 2017
Por mis pistolas de Cantinflas en La Mañana de Uruguay
| Reseña de la película Por mis pistolas en el diario La Mañana de Uruguay, en enero de 1980. |
Cantinflas es un personaje muy apreciado en toda Hispanoamérica, En Uruguay, el canal 10 de la televisión difunde semanalmente, los sábados, alguno de sus filmes.
| Publicidad de Cantinflas Show en el canal 10 de la televisión uruguaya, en abril de 1980. |
El anuncio apareció en la sección de cine, página 11, de La Mañana, un periódico que ya dejó de circular en Uruguay y cuya vida se dio a lo largo de casi todo el siglo XX, de 1914 a 1998, dirigido al público del sector ganadero uruguayo, base de la economía de este país sudamericano.
Pocos semanas después, el 11 de abril de 1980, fue divulgada la publicidad de la serie de dibujos animados Cantinflas Show, en la que se destacaba la oportunidad de disfrutar "la gracias inimitable del más célebre de cómico de habla hispana", en la programación de uno de los canales de televisión de mayor alcance en Uruguay.
domingo, 23 de julio de 2017
Una pieza de la literatura decimonónica argentina
Mansilla
y la ocupación del "desierto"
El texto de Lucio V. Mansilla, Una
excursión a los indios ranqueles es un relato en primera persona
y es testimonio de una serie de contactos con indios habitantes de la
pampa en el sur de Córdoba, Argentina, en el siglo XIX. Mansilla fue
un comandante de fronteras, con grado de coronel, que viajó a las
llanuras al encuentro del líder indígena Mariano Rosas. Esto le dio
la oportunidad de hacer una descripción etnográfica y geográfica
minuciosa en la que da cuenta de la fauna y la topografía con sus
guadales o arenas blandas, pantanosas y pegajosas. Describe los
protocolos sociales de los ranqueles, sus formas de comunicación
oral, su lengua mapuche, su conocimiento de la naturaleza y su
intensa relación con los caballos.
El relato está escrito en forma de
cartas y fue publicado por entregas en el ya desaparecido diario La
Tribuna de Buenos Aires, entre el 20 de mayo y
el 7 de septiembre de 1870, Mansilla hizo la excursión en abril de aquel año para negociar la firma de un
tratado de paz con los ranqueles y el desplazamiento de los indios.
Para entonces, la frontera de la joven República
Argentina ya había fijado límites hasta el río Negro y una década
después el presidente Julio A. Roca emprende la "campaña del
desierto" con la que los ranqueles, pampas, pehuenches y
manzaneros serán desposeídos de sus tierras y la frontera
trasladada más al sur.
La obra de Mansilla
pudo haber tenido una muy buena recepción de los lectores de La
Tribuna, puesto que el libro con 68
cartas fueron publicadas por el mismo diario, bajo el título actual,
en dos tomos. Este texto le valió el reconocimiento del Congreso
Geográfico Internacional de París de 1875, una época en la que
Londres y la capital francesa convocaron a los diversos encuentros
"universales", como la feria de 1900 en la Ciudad Luz.
Mansilla recurre a una
redacción sencilla y ágil, de oraciones breves, rápida lectura y
comprensión. Se dirige explícitamente a Santiago, amigo del militar,
y a los lectores en general. Los textos son más que una bitácora de
viaje o notas en las que destaca su lúcida comprensión de la
naturaleza humana, sus referencias a las obras de Moliere y Dante, su
comprensión de tácticas y formaciones militares, como cuando
explica la desordenada manera de cabalgar de los ranqueles portando
lanzas.
Hay, entre otros
brillantes pasajes, una fantástica explicación de por qué y para
qué viajar. "Ni todos viajan del mismo modo, ni por las mismas
razones, ni con los mismos resultados. (...) Se viaja (...) por
adquirir un porte y un aire chic. (...) por hacerse notable. (...)
por huir de los acreedores (...) por olvidar (...) por no saber qué
hacer."
La manera cáustica
de hablar de los excesivos protocolos indígenas también se aprecia
en su interpretación de las instituciones europeas, particularmente
cuando se refiere a las armas como medio de disuasión. Es notable la
similitud que establece entre la numeración en las lenguas alemana y
mapuche, cuando apunta que el número 50, en ambos idiomas, no tiene
es una palabra ex profeso,
sino un enunciado aritmético: se dice "cinco veces 10".
Sin pretensiones
filosóficas ni lamentos, incluye varias reflexiones sobre la
civilización y la barbarie, a partir de situaciones en las que
compara el mundo indígena con el cristiano, representado en el
periplo por Mansilla, dos frailes franciscanos y varios ayudantes que
solo portaban armas blancas, principalmente con fines instrumentales
para una larga excursión, a la que el coronel se refiere llanamente
como un proceso de conquista, consciente, aunque respetuoso de la
otredad, de la superioridad cultural de la autoridad y el proyecto
argentino sobre estos grupos seminómadas.
"Esta gran conquista es
debido a la educación oficial dada por los buenos gobiernos que
hemos tenido a la Guardia Nacional.
"Ella ha hecho todo:
guerras interiores, guerras de frontera, guerras exteriores.
Decididamente
la civilización es, de todas las invenciones modernas, una de las
más útiles al bienestar y a los progresos del hombre."(1)
"Desierto"
es el término con el que Roca lanzó la ofensiva de ocupación en
1879 para aludir a las tierras presuntamente deshabitadas, que en realidad eran zonas por donde cazaban y recolectaban los nativos; es un
concepto sumamente sugerente y simbólico que se uso en aquel tiempo
y hasta la fecha, según la historiadora Pilar González, en una
breve descripción de aquel episodio en el que la población de la Pampa fue "diezmada" por la guerra. "El triunfo
de la 'civilización' sobre la 'barbarie' valida entonces sin mayor
problema lo que el inspirador de la Constitución argentina, Juan B.
Alberdi, justifica como una legítima utilización del derecho de
conquista (civilizatoria) heredado de la corona española".(2)
1) Mansilla,
Lucio V., Una excursión a los indios ranqueles, Buenos
Aires, Centro Editor de América Latina, 1967, tomo I, p. 59.
2) González,
Pilar, "El largo siglo siglo XIX", en Historia mínima de
Argentina, México, El Colegio de México, 2014, p. 187.
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ranqueles
domingo, 23 de abril de 2017
Crónicas de Santiago desde los tacones de un gringay
Un
personaje femenino recorre plazas y calles. Es cosmopolita. Habita
Santiago, Roma, Iquitos. Se describe a sí misma como patiperra y a
veces como gringay.
Las 54 crónicas de este tomo de Pedro Lemebel, santiagueño, nacido en 1955, son algo más que una colección de aventuras; son reflexiones de alguien que camina, observa, dialoga y experimenta; son relatos de época, narraciones críticas.
El tomo de Háblame de amores, publicado por Seix Barral en 2013, comienza con una visita al Amazonas, a la choza de un lanchero, una “mariposa triste” que vive en Belén, camino a Manaos. Termina buscando el camino que lleva a Isla Negra, la casa de Pablo Neruda, “mochileando, como si fuera una golondrina caminera”.
Yendo de un lado a otro se encuentra con un “cura simpático” que le introduce al mundo de fray Andresito, un migrante canario, medio africano, medio ibérico, que llegó a América por Montevideo y se estableció en Chile a finales del siglo XIX; era un franciscano con la sotana parchada, un barbón que intimidaba con su hosca imagen, pero en realidad era un alma caritativa que vivía pidiendo limosna para dar de comer a los desamparados y era muy querido.
Lemebel también hace recorridos políticos y se declara contrario a los conservadores. Cuestiona el estilo personal del presidente Sebastián Piñera y evoca el activismo clandestino durante los años de la dictadura, como actos de heroísmo, aunque también con sus decepciones. Recuerda sin mucho dolor una convocatoria a la huelga general que naufragó antes de siquiera comenzar, con una fallida campaña propagandística y flotante en el río Mapocho, que atraviesa la capital chilena.
Quizá lo mejor de las crónicas de Lemebel es que su juicio, aunque combativo, no sigue dogmas ni consignas. Su descripción no está comprometida más que con las sensaciones, con fantasías sexuales y emociones de ciertos momentos. Eso es lo que se le puede agradecer a Lemebel; eso es hablar de amores.
Publicado originalmente el 10 de noviembre de 2013 en Vox Libris de La Jornada.
@ggespinosa01
Facebook: Guillermo G. Espinosa
Las 54 crónicas de este tomo de Pedro Lemebel, santiagueño, nacido en 1955, son algo más que una colección de aventuras; son reflexiones de alguien que camina, observa, dialoga y experimenta; son relatos de época, narraciones críticas.
El tomo de Háblame de amores, publicado por Seix Barral en 2013, comienza con una visita al Amazonas, a la choza de un lanchero, una “mariposa triste” que vive en Belén, camino a Manaos. Termina buscando el camino que lleva a Isla Negra, la casa de Pablo Neruda, “mochileando, como si fuera una golondrina caminera”.
Yendo de un lado a otro se encuentra con un “cura simpático” que le introduce al mundo de fray Andresito, un migrante canario, medio africano, medio ibérico, que llegó a América por Montevideo y se estableció en Chile a finales del siglo XIX; era un franciscano con la sotana parchada, un barbón que intimidaba con su hosca imagen, pero en realidad era un alma caritativa que vivía pidiendo limosna para dar de comer a los desamparados y era muy querido.
Lemebel también hace recorridos políticos y se declara contrario a los conservadores. Cuestiona el estilo personal del presidente Sebastián Piñera y evoca el activismo clandestino durante los años de la dictadura, como actos de heroísmo, aunque también con sus decepciones. Recuerda sin mucho dolor una convocatoria a la huelga general que naufragó antes de siquiera comenzar, con una fallida campaña propagandística y flotante en el río Mapocho, que atraviesa la capital chilena.
Quizá lo mejor de las crónicas de Lemebel es que su juicio, aunque combativo, no sigue dogmas ni consignas. Su descripción no está comprometida más que con las sensaciones, con fantasías sexuales y emociones de ciertos momentos. Eso es lo que se le puede agradecer a Lemebel; eso es hablar de amores.
Publicado originalmente el 10 de noviembre de 2013 en Vox Libris de La Jornada.
@ggespinosa01
Facebook: Guillermo G. Espinosa
martes, 28 de febrero de 2017
El mundo a la inversa y los turistas sudamericanos en México
En
el hemisferio sur, las altas temperaturas del verano entran en un
choque simbólico con las imágenes tradicionales de una blanca
Navidad y el frío de invierno en el norte. Sudamérica vive sus
propios tiempos. Y aunque vive coordinado con el resto del mundo en
términos económicos y políticos cotidianos, la vida social y la
cultura -sus formas civilizatorias- están marcadas por sus
diferencias geográficas.
![]() |
| "América invertida" (1936), de Joaquín Torres García. |
El
último día de 2016, la aguja de los termómetros en Montevideo,
Buenos Aires, Sao Paulo y Río de Janeiro no bajó de los 28 grados
durante el día y mucha gente se dispuso a celebrar en bermudas la
fiesta de año nuevo. A diferencia de lo que ocurre en el norte, como
en México, donde las actividades económicas ceden paso al receso de
fin de año, en Argentina y Uruguay las oficinas públicas, las
universidades, las instituciones privadas mantienen sus puertas
abiertas hasta el último día hábil de diciembre, pero una vez que
comienza enero, “bajan la cortina” y se van de
vacaciones.
Ciudades como Punta del Este, en Uruguay, Porto
Alegre, Curitiba y Florianópolis, en Brasil, y Viña del Mar, en
Chile, están ahora listas para llenarse de miles turistas argentinos
y uruguayos que andan en busca de una buena playa, lejos de las aguas
frías del Atlántico Sur y sus corrientes originadas en el
Antártico. Los habitantes de Buenos Aires, particularmente, buscan
costas al norte del río de La Plata porque los sedimentos que se
acumulan en la ribera sur del cauce platense producen lodos poco
agradables para los bañistas.
Es
por eso que en esta temporada la península de Yucatán se llena de
turistas sudamericanos, sobre todo argentinos, que aprovechan
paquetes turísticos promovidos en todo tipo de medios electrónicos
e impresos. Aunque Cancún es el lugar más conocido, es cada vez más
frecuente que Playa del Carmen sea el destino principal de los
viajeros, no solo para pasar el verano austral en el norte, sino para
celebrar bodas y aniversarios especiales en esta y otras fechas.
En
ocasiones, gente de Montevideo y Buenos Aires cuenta que ha pasado
unas vacaciones maravillosas en las playas de Quintana Roo y que ha
visitado ruinas mayas, pero nunca falta aquel que aprovechando la
conversación con un mexicano dice que tuvo una experiencia
desagradable con algún policía o con empleado mal capacitado para
brindar servicios al consumidor.
Los
casos llegan inclusive hasta la prensa, la última semana del año
circuló en Buenos Aires la versión en redes sociales de una joven
que denunció un intento de violación en la madrugada del 25 de
diciembre en Playa del Carmen. Se trata de una veinteañera de la
provincia de Mendoza que se quejó de haber sido ignorada por
uniformados cuando llamó al 911 y, más tarde, tratada con
desinterés y mala gana en la agencia ministerial donde presentó su
acusación (lo que, ella misma aclaró, también puede pasar en
Argentina).
Los
feminicidios y el acoso a las mujeres jóvenes es un tema cada vez
más persistente en los medios argentinos y en los encuentros
coloquiales, pero todo indica que no alcanzan las proporciones
registradas en ciertos lugares de México. El último año ha sido
especialmente notable en este tema. Dos jóvenes argentinas que
andaban de “mochilazo” en Ecuador fueron asesinadas en abril
pasado y una más fue ultimada el 29 de diciembre de 2015 en Uruguay.
En los tres casos, las investigaciones están estancadas. Nadie paga
por esos crímenes. Y en el caso de la mendocina agredida en Playa
del Carmen, que se libró del ataque gracias a su conocimiento del
tae kwon do, la muchacha ya advirtió que no dejará de exigir en la
embajada de México en Buenos Aires que las autoridades de Quintana
Roo investiguen el caso.
Los
hechos que empañan la reputación de los centros vacacionales
mexicanos, pese a todo, no merman el interés por hacer turismo allá.
Los argentinos duplicaron en 20 años la cantidad de turistas al
extranjero, al sumar casi seis millones de viajes en 2015, según
cifras publicadas por el Banco Mundial, y buena parte de ellos van a
México porque les resulta relativamente más económico y
culturalmente atractivo.
Sorprendentemente,
Uruguay registró dos millones 600 mil viajes de sus ciudadanos al
exterior en 2015, siendo un pequeño país de solo tres millones 300
mil habitantes. Y no es de extrañar que entre los viajeros haya
gente de diferentes niveles socioeconómicos, desde un taxista o un
pequeño empresario hasta un empleado público, un ganadero, un
profesionista o un político, dado que Uruguay -junto con Chile-
tiene el más alto nivel de ingreso personal en América Latina.
Los
viajes generan un intercambio intenso que se podría medir de muchas
maneras, como podrían ser las encuestas. Pero si uno se atiene tan
solo a los símbolos, se habría de observar que muchos de los
sudamericanos que viajan a la península de Yucatán, a la Ciudad de
México o a muchos otros puntos de la República Mexicana, se llevan
una grata experiencia, no obstante los avatares o comentarios
negativos ocasionales en las redes.
No
sólo hay sitios en internet con reseñas de grandes y placenteros
periplos por el sureste de México, incluyendo estados como Chiapas y
Oaxaca, sino también muchos sombreros, “recuerdos” artesanales e
imágenes de la virgen de Guadalupe que adornan automóviles, la
estancia de una casa, un bar o un café. Algunos visitantes
sudamericanos, al entrar en contacto con un mexicano en estas
tierras, lo primero que mencionan en una conversación es la comida
mexicana y su variedad. Esto puede ser también un buen indicador de
la impronta que deja México y su confirmación está en el hecho de
que en los supermercados hay siempre disponible algún producto
mexicano, sea una lata de jugo, una “Corona”, un “Gansito”,
una salsa de chipotle o, sobre todo, unas tortillas de harina.
| El cartel del primer Festival Cervantino del Sur, celebrado en Montevideo en octubre y noviembre de 2016. |
Así
es que, aunque las estaciones del año, estén a la inversa, el mundo
es el mismo. Eso explica porqué el pintor uruguayo Joaquín Torres
García (1874-1849) pintó a Sudamérica al revés, con la Patagonia
hacia arriba, y porqué el primer Festival Cervantino del Sur,
celebrado en Montevideo en noviembre de 2016, tuvo como símbolo el
rostro de cabeza de Miguel de Cervantes Saavedra. Y en temas como el
turismo, la justicia y los buenos recuerdos y sabores, lo que es
evidente es que los sudamericanos aprecian lo mismo un buen platillo
como se quejan y denuncian un maltrato. Lo importante es saber
reconocer las diferencias y encontrar los puntos en común, porque al
final de cuentas, estamos todos en el mismo continente y las
atracciones y los encuentros son mayoritarios.
Publicada originalmente en elarsenal.net como texto de la columna Punto Sur.
1 de enero de 2017
@ggespinosa01
Facebook: Guillermo G. Espinosa
lunes, 27 de febrero de 2017
De gauchos, mate, asados, futbol y barras bravas
Dicen los montevideanos del barrio que
hay tres cosas que identifican al uruguayo: la bebida caliente que
conocen como yerba mate, el asado (de carnes) y el futbol.
Alguien que mire esta colección de
ítems desde fuera diría que Argentina es igual y que hasta los
gauchos son parte de una cultura compartida. Y lo cierto es que lo
son, porque tan gaucho es Martín Fierro, el personaje
épico-literario de José Hernández, como el Museo del Gaucho que
está sobre la principal avenida de Montevideo.
Desde hace poco más de medio año he
venido tratando de resolver este tremendo acertijo y aunque he
dedicado muchas horas de lectura a las respectivas historias de
Uruguay y Argentina, mis dudas se ahondan en vez de disiparse del
todo.
Cuando descubrí que una diferencia
venía del distanciamiento entre las élites de los puertos de
Montevideo y Buenos Aires, en los años del virreinato, en el siglo
XVIII, llegó a mis manos otra lectura que hacía referencia a esa
idea de que Uruguay fue fundado como un "Estado tapón"
independiente, que frenara las viejas aspiraciones portuguesas de
llegar hasta la desembocadura del río de la Plata, en el siglo XIX.
Las dos historias tienen su fundamento
y hasta ahora no he encontrado un texto que me convenza de la segunda
idea, más allá de los argumentos que he escuchado de algunos de mis
amigos argentinos que sin ningún temor a equivocarse sostienen que
Uruguay es como cualquier otra provincia argentina y que si no
hubiera sido por las ideas de las antiguas potencias europeas, esto
sería el mismo país, como parece que se incluye de hecho en el mapa impreso en
los tapones del vino argentino Las Moras (no sé si por error o por
voluntad de los fabricantes).
Yo creo que, como muchos otros países
de América Latina, digamos, por ejemplo, Honduras y El Salvador, las
diferencias son tan imperceptibles, que si no fuera por las aduanas,
nadie notaría la diferencia entre un país y otro.
En el caso de Uruguay no tengo duda de
que las ideas independentistas de José Gervasio Artigas estuvieron
fuertemente arraigadas en un sentimiento popular de la época y en
los intereses de la élite local, portuaria y ganadera, que
terminaron convenciéndose en el primer tercio del siglo XIX de que
el territorio oriental del río Uruguay, que desemboca de norte a sur
sobre el río de la Plata, debía constituirse en un Estado
independiente y soberano.
Con el tiempo y el crecimiento
territorial de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la nación
argentina fue madurando, compenetrándose en su propio devenir y en
su propios conflictos de poder, al tiempo que dejaron en el olvido a
"los orientales" y sus acciones separatistas.
Pero la geografía, el comercio, el
intercambio de ideas y la cultura no han dado tregua a esa terca
pregunta sobre las similitudes entre las dos naciones hasta el punto
en que hoy todavía es común encontrar en Montevideo una serie de
señales que reclaman la originalidad del tango y de su creador y
máximo exponente, Carlos Gardel.
Los uruguayos dicen que Gardel nació
en Tacuarembó, en el interior de Uruguay, y afirman con toda
convicción que él es tan uruguayo como el tango titulado La
Cumparsita, que además da nombre a una calle de Montevideo, donde
fue escrita y ejecutada por primera por su autor, Gerardo Matos, en
1907, en la preparación de una comparsa del carnaval de febrero.
El tema de la yerba mate es otro
rosario de preguntas con respuestas relativizadas. Una vez un taxista
me dijo con autoridad que la diferencia radica en la variedad y la
calidad de yerbas de las que disponen los uruguayos para prepararse
un mate, que los argentinos, dijo contundente, no tienen.
Y la verdad no me he dado el tiempo de
investigar cuántas yerbas y de qué tipo hay, pero aquí mucha gente
no se desprende jamas de su pocillo, al que en sí mismo llaman mate
y su termo con agua hirviendo que vierten sobre un amasijo verde, no
importando si hace frío o calor. Lo que sí he visto en las tiendas
es que el mate también lo importan a Uruguay desde Argentina,
agregando más confusiones a mi obcecado -y probablemente inútil-
deseo de hallar las sustancias distintivas de una u otra
nacionalidad.
Ha sido difícil. Bonaerenses y
montevideanos pueden detectar en segundos de qué lado del río de la
Plata proviene uno u otro. Pero para alguien con un oído poco
capacitado, es prácticamente imposible. La gente y las dos ciudades
que bordean el cauce platino son como siamesas, dos cabezas que salen
de un mismo cuerpo y con igual habla. Cuando hace frío aquí, allá
también están temblando. Y si sacan los paraguas, acá traemos la
gabardina.
Pero si se dijera que la diferencia
puede encontrarse en el fútbol (con acento en el caso rioplatense),
también estaríamos entrando en un piso resbaladizo. Uno podría
creer que River Plate es un equipo argentino con sede en Buenos
Aires, que representa y apoyan masivamente clasemedieros y ricos,
pero en Montevideo tiene un gemelo pobre, con pocos seguidores.
Las barras bravas argentinas tampoco
son un patrimonio exclusivo del lado sur del río. También existen
en Uruguay e igualmente son violentas y mafiosas, aunque de este lado
la gente suele contraer las palabras con las que les denomina,
reduciéndolas a "barrabravas" (por aquello de que se comen
la ese).
De los dos lados existe la polémica de
qué tan vinculadas están estas organizaciones con el tráfico de
drogas dentro y fuera de los estadios, robos, asesinatos y otros
delitos, pero las investigaciones van y vienen sin que se vea cerca
su desaparición.
Por el contrario, en Uruguay circula la
versión de que hace cerca de una década, el gobierno nacional,
entonces también encabezado por Tabaré Vázquez (reelecto a un
nuevo mandato de 2015 a 2020), alentó la formación de grupos que,
desde las tribunas mismas, neutralizaran a los violentos.
Pero ahora resulta que esos grupos han
abusado del poder que se les dio y se sabe que disputan jerarquías,
venta de drogas, comisiones por venta de futbolistas, distribución
de boletos gratuitos a su antojo, manejo de la pirotecnia y que, en
sus movilizaciones de apoyo entre Uruguay y Argentina, han escondido
delincuentes perseguidos por algún delito, tal y como ha denunciado
en la prensa local.
Bueno y ni qué decir del asado. Quizá
algunos cortes sean distintos o posiblemente sean los nombres. Pueden
ser las dos cosas. A estas alturas, en mi mexicana visión del mundo,
lo único que me queda claro es que un churrasco es una pieza gruesa
a la que solo hay que ponerle un poco de chimichurri, evitando
bañarla como si estuviéramos virtiendo salsa en un taco. Y no quiero
saber, por ahora, si esas palabras que distinguen a la culinaria de
ambos países, surgieron en Uruguay o en Argentina, porque es
probable que haya alguna controversia y mis dudas resten sin
solución.
Publicada originalmente en elarsenal.net como texto de la columna Punto Sur.
26 de febrero de 2017
@ggespinosa01
Facebook: Guillermo G. Espinosa
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asado argentino,
asado uruguayo,
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chimichurri,
futbol en Uruguay,
gauchos,
mate argentino,
mate uruguayo
jueves, 19 de enero de 2017
Las líneas de Nazca
Las líneas de Nazca se encuentran en un sitio arqueológico ubicado a unos 300 kilómetros al sureste de Lima y a unos 100 kilómetros de la costa del océano Pacífico.
Aquí se pueden ver tres fotos tomadas desde una avioneta sobre el desierto de Nazca, donde radicó mil años antes de nuestra era una civilización cuyo nombre es desconocido. Nazca es el nombre atribuido por la civilización quechua y de la cual abrevaron los colonizadores españoles en Sudamérica al fundar el virreinato del Perú en el siglo XVI,
Nazca no tiene nada que ver con extraterrestres. El pueblo agricultor que vivió ahí trazó las líneas para marcar pozos de agua y ríos subterráneos, así como para realizar ceremonias religiosas.
Para llegar al desierto de Nazca se puede abordar un autobús en Lima en dirección a la pequeña localidad del mismo nombre, un lugar tranquilo donde hay hoteles a precios accesibles, con mobiliario en buen estado, baños y en condiciones adecuadas de higiene,
En la zona céntrica hay restaurantes, tiendas y algunos vendedores ambulantes de artesanías. También en el centro existe al menos una empresa que ofrece recorridos en avioneta sobre la zona arqueológica. Las naves parecen un poco antiguas y aunque se ha sabido de accidentes, en general son seguras y vale la pena el gasto de unos 40 dólares.
Para realizar el recorrido hay que acudir al aeropuerto local, que en realidad es solo una pista de aterrizaje y un punto de acceso al público. La empresa aérea dispone del servicio de traslado, sin ningún cargo adicional. Desde ese punto se eleva la nave para hacer un recorrido circular sobre las líneas, que dura de 15 a 20 minutos. Normalmente, las avionetas tienen capacidad para tres pasajeros, más el piloto.
Es una experiencia única, que permite apreciar en toda su magnitud este antiguo asentamiento en el sur de Perú, en ruta a Chile o a Cusco, en la cordillera de los Andes.
Fuera del centro de Nazca había en junio de 2007 un pequeño "museo" privado que montó una arqueóloga alemana que hizo su vida en el pueblo, investigando sobre el sitio. La visita y la conversación con María fue de enorme valor para comprender porqué aquellos dibujos y trazos geométricos estaban en medio de la nada, en lo que hoy en el siglo XXI es un desierto, pero hace 30 siglos era un valle medianamente fértil.
El trabajo de investigación de María y otros técnicos ha dejado claro que las líneas simétricas fueron conductos de agua conectados con ríos subterráneos que sirvieron para la circulación de agua de riego. La conservación y protección institucional del patrimonio arqueológico de Perú no tiene la antigüedad y recursos que posee México, por lo que es recomendable que el viajero mexicano se informe antes del viaje sobre los sitios que pretende realizar o reciba la orientación de guías locales, asegurándose de que recibirá información certera y sin costos abusivos.
Fue altamente positivo acudir al museo, ver los planos y una maqueta del sitio arqueológico. Si el visitante puede observar primero esta reproducción a escala y atender sencillas explicaciones, el recorrido desde los aires será mucho más apreciable y habrá oportunidad de preparar mejores fotografías.
Otra forma de apreciar las líneas es yendo a los miradores que se encuentran estratégicamente situados en el área, con la finalidad de facilitar la observación geométrica de las líneas. Estos puntos de observación son dos torres de unos 20 metros de altura, que resultan suficientes en caso de no abordar una avioneta.
Las fotografías y los textos son obra y tienen derechos reservados de Guillermo G, Espinosa y Leticia Pineda.
Aquí se pueden ver tres fotos tomadas desde una avioneta sobre el desierto de Nazca, donde radicó mil años antes de nuestra era una civilización cuyo nombre es desconocido. Nazca es el nombre atribuido por la civilización quechua y de la cual abrevaron los colonizadores españoles en Sudamérica al fundar el virreinato del Perú en el siglo XVI,
Nazca no tiene nada que ver con extraterrestres. El pueblo agricultor que vivió ahí trazó las líneas para marcar pozos de agua y ríos subterráneos, así como para realizar ceremonias religiosas.
Para llegar al desierto de Nazca se puede abordar un autobús en Lima en dirección a la pequeña localidad del mismo nombre, un lugar tranquilo donde hay hoteles a precios accesibles, con mobiliario en buen estado, baños y en condiciones adecuadas de higiene,
En la zona céntrica hay restaurantes, tiendas y algunos vendedores ambulantes de artesanías. También en el centro existe al menos una empresa que ofrece recorridos en avioneta sobre la zona arqueológica. Las naves parecen un poco antiguas y aunque se ha sabido de accidentes, en general son seguras y vale la pena el gasto de unos 40 dólares.
| Las líneas de Nasca tienen trazos simétricos, orientados a partir de los movimientos de la tierra y el sol. |
Es una experiencia única, que permite apreciar en toda su magnitud este antiguo asentamiento en el sur de Perú, en ruta a Chile o a Cusco, en la cordillera de los Andes.
Fuera del centro de Nazca había en junio de 2007 un pequeño "museo" privado que montó una arqueóloga alemana que hizo su vida en el pueblo, investigando sobre el sitio. La visita y la conversación con María fue de enorme valor para comprender porqué aquellos dibujos y trazos geométricos estaban en medio de la nada, en lo que hoy en el siglo XXI es un desierto, pero hace 30 siglos era un valle medianamente fértil.
El trabajo de investigación de María y otros técnicos ha dejado claro que las líneas simétricas fueron conductos de agua conectados con ríos subterráneos que sirvieron para la circulación de agua de riego. La conservación y protección institucional del patrimonio arqueológico de Perú no tiene la antigüedad y recursos que posee México, por lo que es recomendable que el viajero mexicano se informe antes del viaje sobre los sitios que pretende realizar o reciba la orientación de guías locales, asegurándose de que recibirá información certera y sin costos abusivos.
![]() |
| Las líneas están conectadas a un sistema de riego que aprovecha el descenso de agua de la vertiente occidental de la cordillera de los Andes. |
Otra forma de apreciar las líneas es yendo a los miradores que se encuentran estratégicamente situados en el área, con la finalidad de facilitar la observación geométrica de las líneas. Estos puntos de observación son dos torres de unos 20 metros de altura, que resultan suficientes en caso de no abordar una avioneta.
Las fotografías y los textos son obra y tienen derechos reservados de Guillermo G, Espinosa y Leticia Pineda.
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