Mostrando las entradas con la etiqueta Montevideo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Montevideo. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de julio de 2018

Montevideo, 1890.

Viñeta publicada en la revista Caras y Caretas, mofándose de políticos de la época, caricaturizándolos como langostas que invaden Montevideo.

La imagen muestra en el centro la catedral, ahora eclipsada por edificios de vidrio y concreto del siglo XX.
Como las viejas plazas españolas, tipo claustro, en el contorno hay portales que aquí daban continuidad a un mismo pasillo, conocido como "La pasiva".

viernes, 11 de mayo de 2018

Un escudo mexicano en Uruguay

Juan María Pérez fue un montevideano de la primera mitad del siglo XIX, hombre de gran fortuna que, dice la leyenda, compró para su habitación matrimonial una cama de oro que en la cabecera y la piecera llevaba el escudo mexicano republicano de la primera mitad del siglo XIX.
Esta cama que perteneció a un
comerciante montevideano del
siglo XIX muestra en el centro
un escudo republicano
de México. Foto: GGEM 
Se desconocen las motivaciones que este ganadero, comerciante y político tuvo para hacerse de un mueble de estas suntuosas características. Tampoco se sabe quién fue el dueño original. La cama que aparece en estas fotografías es en realidad de latón con un baño de oro.
Pérez nació en 1790, se casó a los 39 años y murió en 1845. Vivió un periodo crucial en la vida de lo que llegaría a ser la República Oriental del Uruguay. En su juventud se formó como teólogo, una disciplina que compartían los religiosos con los laicos, todavía en el siglo XVIII; fue miembro de una élite de la provincia oriental de Río de la Plata que apreciaba la heráldica y el poder de los símbolos.
El Museo Romántico de la ciudad de Montevideo exhibe la cama en la habitación principal de una casa con patio y pozo de agua al centro, caracrerística de la primera mitad del siglo XIX, que perteneció a un comerciante de apellido Montero.
En la habitación principal, los retratos de la familia Pérez custodian desde lo alto la cama dorada. Don Juan María, que fue uno de los hombres más ricos de la provincia Oriental y doña Paula Fuentes y sus hijos miran atentos, como una familia tradicional y pudiente de la época, en una sociedad en la que primaba el pensamiento romántico nacionalista, con una mezcla de símbolos e iconografías clásicas de proyectos e ideas de nuevas nacionalidades y Estados soberanos.


martes, 24 de abril de 2018

Montevideo y Buenos Aires: la rivalidad de los puertos



La "Ciudad Vieja", el centro y el puerto de Montevideo,
al fondo, vista desde la fortaleza del Cerro,
en julio de 2007. Foto: ggem
Montevideo y Buenos Aires son como ciudades siamesas, dos cabezas que salen de un mismo río. Cuando hace frío aquí, allá también están temblando. Y si allá sacan los paraguas, acá sacan la gabardina.
Las dos grandes ciudades capitales del río de la Plata son también puertos rivales. Lo han sido casi desde la fundación de Montevideo, en la primera mitad del siglo XVIII.
Las ventajas provienen de las facilidades del puerto natural montevideano y su privilegiada ubicación en la zona de acceso al estuario, por el cual bajan al océano las aguas del Uruguay, el Paraná, el Paraguay, el Pilcomayo y muchos otros afluentes.
En el periodo virreinal que terminó en la segunda década del siglo XIX, Montevideo fue además la sede regional de la armada española, lo que dio un privilegio adicional a la principal ciudad del territorio oriental del virreinato del Río de la Plata, del que no gozaba Buenos Aires.
La rivalidad de los puertos ha sido vista por una vieja corriente histórica uruguaya como una de las causas de su nacionalidad, lo que ha sido cuestionado por nuevas generaciones de historiadores revisionistas.
Los historiadores de los dos lados del Plata argumentan que Montevideo y Buenos Aires pertenecen a una misma región, donde han entrelazado sus conexiones políticas y sociales, a pesar de las disputas entre los empresarios portuarios.
Un periódico de Buenos Aires, Diario de la Tarde, publicó en 1833 la carta de un suscriptor que daba cuenta de los incentivos que ofrecía Montevideo a los navegantes y sugería seguir su ejemplo, demostrando que sí ha existido, al menos, la competencia de los servicios portuarios.
El puerto de Buenos Aires, fotografiado
desde un avión en dirección al
Aeroparque. Foto: ggem, julio de 2007.
Cuando ha habido persecución política en Buenos Aires, como precisamente ocurrió en 1833, tras una revuelta armada contra la hegemonía del puerto sobre las provincias del interior, Montevideo ha acogido a los exiliados políticos.
Y viceversa, cuando la persecución fue contra los disidentes uruguayos, Buenos Aires ha sido el espacio de acogida, aunque a veces con mala fortuna, como en los años de la Operación Cóndor que. está probado, asoció a las dictaduras militares y "cívico-militares" para perseguir en todos los frentes a los presuntos militantes de grupos políticos armados.
Un cuento de dos ciudades. Montevideo y Buenos Aires, una para la otra.