jueves, 13 de septiembre de 2018

El hombre sin pueblo



Este billete de Colombia, actualmente en curso, porta una frase dicha por Jorge Eliécer Gaitán, un líder político de la década de los cuarenta: "Yo no soy un hombre, soy un pueblo... El pueblo es superior a sus dirigentes". Gaitán fue asesinado poco tiempo después de haber hecho esta declaración, cediendo paso a una espiral de violencia en Colombia que primero se expresó en los disturbios del Bogotazo de abril de 1948 y luego en la insurgencia guerrillera de 1964, que duraría seis décadas. Aquella ambigüedad retórica-discursiva nos recuerda que no hay nada nuevo bajo el sol. Al final, la voz del hombre que perdió todo, inclusive el pueblo.

domingo, 29 de julio de 2018

Montevideo, 1890.

Viñeta publicada en la revista Caras y Caretas, mofándose de políticos de la época, caricaturizándolos como langostas que invaden Montevideo.

La imagen muestra en el centro la catedral, ahora eclipsada por edificios de vidrio y concreto del siglo XX.
Como las viejas plazas españolas, tipo claustro, en el contorno hay portales que aquí daban continuidad a un mismo pasillo, conocido como "La pasiva".

miércoles, 16 de mayo de 2018

El rey sin reino


Esta fue la noticia que el Diario de la Tarde de Buenos Aires dio el 16 de diciembre de 1833
Las noticias en la prensa de principios del siglo XIX
no se escribían bajo el rigor de técnicas de redacción, pero
la narrativa hacía referencia a las fuentes,
elemento fundamental de la práctica
y la legitimidad del periodismo.
sobre la muerte de Fernando VII, el rey de España en cuyas manos se desmoronó el imperio hispanoamericano, a partir de 1808, secuestrado por Napoleón.
La circulación de información entre Europa, Sudamérica, México y Norteamérica tardaba de dos a tres meses, generalmente, algo que claramente revela la nota de prensa adjunta.
El nombre completo de esta publicación fue Diario de la Tarde, comercial, político y literario y salió a la venta de 1831 a 1852. Podría decirse que fue el periódico que acompañó al dictador Juan Manuel de Rosas, en su ascenso y caída de la Presidencia de la Nación Argentina. Se imprimía en cuatro planas. La principal generalmente incluía información política, seguida de reportes marítimos y novedades científicas y literarias. Las páginas tres y cuatro estaban cubiertas de anuncios comerciales, desde un libro y un toro, hasta un esclavo. En esta publicación que circulaba de lunes a sábado, escribió el joven Bartolomé Mitre, quien tiempo después, en 1870, fundaría La Nación de Buenos Aires y luego llegaría a ser presidente de la República.
El fallecimiento de Fernando VII, borbón que destrozó su circunstancia, como diría José Ortega y Gasset, fue difundido como noticia, de barco en barco, augurando difíciles tiempos para España, que ya desde las invasiones inglesas de 1806 y 1807 a Montevideo y Buenos Aires había sido desafiada por los británicos. José Vasconcelos escribió en su Historia de México, en la sección donde se refiere al movimiento de independencia, que Napoleón fue el corresponsable de la debacle hispana y latina, vendiendo la Luisiana a los Estados Unidos de América y cediendo en definitiva la hegemonía mundial al Reino Unido de la Gran Bretaña.

viernes, 11 de mayo de 2018

Un escudo mexicano en Uruguay

Juan María Pérez fue un montevideano de la primera mitad del siglo XIX, hombre de gran fortuna que, dice la leyenda, compró para su habitación matrimonial una cama de oro que en la cabecera y la piecera llevaba el escudo mexicano republicano de la primera mitad del siglo XIX.
Esta cama que perteneció a un
comerciante montevideano del
siglo XIX muestra en el centro
un escudo republicano
de México. Foto: GGEM 
Se desconocen las motivaciones que este ganadero, comerciante y político tuvo para hacerse de un mueble de estas suntuosas características. Tampoco se sabe quién fue el dueño original. La cama que aparece en estas fotografías es en realidad de latón con un baño de oro.
Pérez nació en 1790, se casó a los 39 años y murió en 1845. Vivió un periodo crucial en la vida de lo que llegaría a ser la República Oriental del Uruguay. En su juventud se formó como teólogo, una disciplina que compartían los religiosos con los laicos, todavía en el siglo XVIII; fue miembro de una élite de la provincia oriental de Río de la Plata que apreciaba la heráldica y el poder de los símbolos.
El Museo Romántico de la ciudad de Montevideo exhibe la cama en la habitación principal de una casa con patio y pozo de agua al centro, caracrerística de la primera mitad del siglo XIX, que perteneció a un comerciante de apellido Montero.
En la habitación principal, los retratos de la familia Pérez custodian desde lo alto la cama dorada. Don Juan María, que fue uno de los hombres más ricos de la provincia Oriental y doña Paula Fuentes y sus hijos miran atentos, como una familia tradicional y pudiente de la época, en una sociedad en la que primaba el pensamiento romántico nacionalista, con una mezcla de símbolos e iconografías clásicas de proyectos e ideas de nuevas nacionalidades y Estados soberanos.


martes, 24 de abril de 2018

Montevideo y Buenos Aires: la rivalidad de los puertos



La "Ciudad Vieja", el centro y el puerto de Montevideo,
al fondo, vista desde la fortaleza del Cerro,
en julio de 2007. Foto: ggem
Montevideo y Buenos Aires son como ciudades siamesas, dos cabezas que salen de un mismo río. Cuando hace frío aquí, allá también están temblando. Y si allá sacan los paraguas, acá sacan la gabardina.
Las dos grandes ciudades capitales del río de la Plata son también puertos rivales. Lo han sido casi desde la fundación de Montevideo, en la primera mitad del siglo XVIII.
Las ventajas provienen de las facilidades del puerto natural montevideano y su privilegiada ubicación en la zona de acceso al estuario, por el cual bajan al océano las aguas del Uruguay, el Paraná, el Paraguay, el Pilcomayo y muchos otros afluentes.
En el periodo virreinal que terminó en la segunda década del siglo XIX, Montevideo fue además la sede regional de la armada española, lo que dio un privilegio adicional a la principal ciudad del territorio oriental del virreinato del Río de la Plata, del que no gozaba Buenos Aires.
La rivalidad de los puertos ha sido vista por una vieja corriente histórica uruguaya como una de las causas de su nacionalidad, lo que ha sido cuestionado por nuevas generaciones de historiadores revisionistas.
Los historiadores de los dos lados del Plata argumentan que Montevideo y Buenos Aires pertenecen a una misma región, donde han entrelazado sus conexiones políticas y sociales, a pesar de las disputas entre los empresarios portuarios.
Un periódico de Buenos Aires, Diario de la Tarde, publicó en 1833 la carta de un suscriptor que daba cuenta de los incentivos que ofrecía Montevideo a los navegantes y sugería seguir su ejemplo, demostrando que sí ha existido, al menos, la competencia de los servicios portuarios.
El puerto de Buenos Aires, fotografiado
desde un avión en dirección al
Aeroparque. Foto: ggem, julio de 2007.
Cuando ha habido persecución política en Buenos Aires, como precisamente ocurrió en 1833, tras una revuelta armada contra la hegemonía del puerto sobre las provincias del interior, Montevideo ha acogido a los exiliados políticos.
Y viceversa, cuando la persecución fue contra los disidentes uruguayos, Buenos Aires ha sido el espacio de acogida, aunque a veces con mala fortuna, como en los años de la Operación Cóndor que. está probado, asoció a las dictaduras militares y "cívico-militares" para perseguir en todos los frentes a los presuntos militantes de grupos políticos armados.
Un cuento de dos ciudades. Montevideo y Buenos Aires, una para la otra.

domingo, 11 de marzo de 2018

La hiperinflación reflejada en la numismática venezolana

Billete fechado el
18 de agosto de 2016.

 Foto: ggem
Este billete de la República Bolivariana de Venezuela es una pieza rara de la numismática por la disposición gráfica vertical de su cara principal.
Los 100 mil pesos de la denominación son equivalentes a un dólar, en casas de Cambio en la vecina república colombiana, por ejemplo, pero en el mercado negro vale menos.
La alta cifra marcada es consecuencia de la hiperinflación que vive Venezuela desde hace varios años, acentuada en el último lustro.
El billete fue impreso por la Casa de la Moneda venezolana en 2016, como parte de la sustitución del dinero circulante, presionado por el rápido crecimiento de los precios; la gente, en el día a día, se vio obligada en 2015 y 2016 a cargar su dinero en bolsas o maletas, algo que parecería una broma, pero ha sido una realidad.

martes, 6 de marzo de 2018

Américo Vespucio encuentra la Cruz del Sur

Existe un fantástico grabado que recrea el instante en que el florentino Amerigo Vespucci (Américo Vespucio, en su versión castellanizada), cartógrafo, astrónomo y navegante, descubre la existencia de una constelación que solo puede verse desde el hemisferio sur del planeta. A ese conjunto de estrellas le llamó la Cruz del Sur y es uno de los símbolos de la América meridional. Brasil la lleva en su bandera y en su escudo nacional y ha sido también adoptada en Oceanía por Australia, Nueva Zelanda y Papúa Samoa.
Vespucio encuentra la Cruz del Sur, constelación
visible desde América meridional y referente
cosmográfico. Grabado de 1591.
Vespucio se ve en la imagen con un astrolabio, el instrumento que los astrónomos del siglo XV utilizaban para sus cálculos físicos. El navegante hizo tres viajes al Mundus Novus. El primero en una expedición organizada en 1499 por el español Alonso de Ojeda, que los llevó hasta la costa norte de Sudamérica, donde topan con el lago Maracaibo y la desembocadura del río Orinoco. El segundo en un viaje que él mismo organizó con el patrocinio del reino Manuel I de Portugal, en 1501, logrando rodear la costa continental de lo que hoy son Brasil, Uruguay y Argentina; se quedó a unos 600 kiómetros al norte de Tierra del Fuego y del estrecho de Todos Santos, que después tomó el nombre de Fernando de Magallanes. Del tercero se sabe poco, aunque se conoce que volvió a Brasil. En 1500, el navegante Cabral llegó a la desembocadura del Amazonas y es considerado por ello descubridor de Brasil, pero Vespucio fue más allá, ganándose el mérito del descubrimiento continental.
La observación de la Cruz del Sur fue una de las informaciones que le revelaron que el planeta era más extenso de lo que se había creído siempre. Como geógrafo, Vespucio estaba en busca de puntos de referencia y las estrellas del hemisferio sur fueron determinantes en la confirmación de sus hipotesis. En su segundo viaje, permaneció 16 meses, recogiendo datos de las etnias, la fauna y la flora.
Hacia el final del siglo XV, el mapa del mundo estaba hecho todavía con datos reunidos por Ptololemo en el comienzo del siglo III de nuestra era. Los hallazgos de Vespucio en tierra le dieron la certeza de que sus movimientos por mar lo habían llevado ante un nuevo continente. Sus hallazgos científicos fueron publicados en Europa al inicio del XVI. Están escritas como cartas, dirigidas a Lorenzo de Medicis, el mismo al que le dedicó Maquiavelo la obra El príncipe. Fueron traducidas de inmediato a varios idiomas. En 1507, el alemán Martin Waldsemuller publibó un tratado de cosmografía en el que incluyó información del mundo nuevo, al que propuso nombrar América en reconocimiento al florentino. Pero tomó tiempo para que el continente descubierto adquiriera nombre; a mediados del XVI, en 1555, Pedro Mártir de Anglería uso el concepto de Nuevo Mundo en un libro de historia general del continente.
El cuadro de Vespucio ante la Cruz del Sur, en blanco y negro, fue hecho en 1591. Representa el momento del encuentro ante la constelación, de pie, rodeado de símbolos de la ciencia y del ambiente en el hemiferio sur. No se sabía entonces la dimensión de este continente y pasarían tres décadas para que se configurara casi en su totalidad la costa oeste sudamericana y los bordes centro y norteamericanos, dibujados en una serie de viajes de exploradores que se transportaban en unos barcos de apenas 50 metros cuadrados de cubierta. En el costado izquierdo está una carta rimada de Danthes Aligieris para Vespucio, muestra del aprecio que había adquirido el florentino en Europa.

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