domingo, 24 de marzo de 2019

El Centinela y los periódicos de trinchera en Paraguay

El Centinela fue el nombre de un periódico de Paraguay. Fue el primero de cuatro publicaciones que llaman periódico de trinchera o periódico combatiente. Circulo menos de un año, de abril a diciembre de 1867.
Periódico de trinchera de Paraguay. 1867.
Foto: GGEdelosM
Fue un órgano de propaganda del ejército paraguayo, en guerra con Brasil, Argentina y Uruguay, la Triple Alianza, de 1864 a 1870. Cumplió la misión de dar aliento a las tropas y a los civiles en textos que combinan los géneros periodísticos y literarios, en prosa y poesía. Después llegaron: El Cabichuí en mayo del mismo 1867; y en julio, Cacique Lambaré. En 1869, hacia el final del conflicto, circula Estrella, de vida efímera, como el resto. Hay al menos tres publicaciones periódicas que precedieron a los combatientes, El Paraguayo Independiente (1854), el Eco de Paraguay (1855-18579) y El Grito Paraguayo (1858-1859). La colección de estos impresos está en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional de Paraguay.




lunes, 12 de noviembre de 2018

Cultura pop de Argentina en calcomanías


Rosario es una ciudad industrial y un puerto fluvial de Argentina. El centro de la ciudad conserva viejos y monumentales edificios de arquitectura neoclásica y art nouveau que conviven con edificios de apartamentos de arquitectura puramente funcional.
La gente tiene orgullo en esta ciudad del norte argentino de haber visto nacer y crecer a políticos como Ernesto "Che" Guevara, al futbolista Leonel Messi, el rockero Fito Páez y el actor cómico Alberto Olmedo. Desde luego, le rinden culto a Diego Armando Maradona y al genio loco de Charlie García.
En Argentina, a diferencia de lo que pasa en otros países de América Latina, se ha conservado el arte gráfico pop de la década de los setenta, imprimiendo imágenes en calcomanías. Estas piezas están a la venta en una tienda de golosinas y objetos de uso básico, como tijeras y adaptadores eléctricos, que se encuentra en la terminal de autobuses de la ciudad.
Como casi cualquier terminal del mundo, la estación está instalada en un inmueble custodiado por una torre y su reloj, que sirvió de central feroviaria. El sitio está rodeado de hoteles y restaurantes a los que nadie va más que cuando se presenta la necesidad, pero
como todo punto de llegada y salida, está colmado de gente desde que sale la luz del sol hasta que se extingue.
Nada como una terminal de autobuses para reflexionar sobre el paso efímero de la vida, el mundo, las cosas que nos rodean de manera inmediata, las distancias y la gente que pasa, que camina, va y viaja, dejando huella como estos héroes de la cultura pop argentina.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

El Fanal, en los anales de la nada



El Fanal de Villa de Artigas es un periódico sin lienzo, en un lugar que perdió su nombre. Existe únicamente en las cartas que escribió su fundador, Andrés Pérez Vila, hablando de algunas de las informaciones que publicó en 1855, en una pequeña población de la costa atlántica del Uruguay, que ahora se llama Rio Branco.
El libro que cuenta la
trágica historia de El Fanal
de Cerro Largo, Uruguay
Foto: ggem
A primera vista, esta historia podría parecer una broma o una pieza de lo absurdo. Pero existe. Y ha alcanzado ese estado porque un hombre llamado Julio R. Corbacho, nieto de Pérez Vila en la vida real, escribió una serie de artículos en los que cita las cartas de su abuelo en el siglo XIX.
El libro es en sí mismo una rareza. Fue publicado en una edición particular en Buenos Aires con el título de "El Fanal" 1855 -1955. Contribución a la historia del periodismo uruguayo. La publicación del libro tiene mucho sentido porque presenta testimonios de la impresión y circulación de un periódico de la zona rural uruguaya, a unos 300 kilómetros al norte del puerto de Montevideo, entre marzo y diciembre de 1855.
Su redacción tiene un aire romántico, de prosa formal y solemne. El autor se refiere al conjunto de sus 30 textos como un "opúsculo", término que suele darse a una obra breve que pontifica la vida de una persona, generalmente héroes, militares, hombres de Estado y científicos. El capítulo titulado "Una centuria periodística", que alude al aniversario del periódico del que no hay un solo ejemplar, describe el hecho mismo de la publicación:

"Tal era la época y el ambiente local en el que el choque del pedernal de la barbarie, con el tosco eslabón de la incipiente cultura patria, encendió esta primera chispa, este "Fanal" que, por tan corto espacio, brilló en el horizonte del solar nativo, para caer de pronto, sorpresivamente, como fugaz meteoro, señalando el derrotero a la futura prensa rural.

"Puede, en verdad, decirse que en su corta trayectoria trazó un arco de luz -su propio arco del triunfo-, bajo el cual debía pasar nuestra prensa de tierra adentro, que, desde entonces acá, constituye un alto timbre de honor en el concierto periodístico de América". (1)

El periódico se publicaba dos veces por semana y cada número fue redactado por un hombre de apellido Uriarte, cuyo nombre de pila se desconoce. Tampoco se sabe en qué fecha precisa comenzó a circular El Fanal y es Corbacho quien supone y apunta a marzo. La pérdida de una parte del archivo epistolar es la causa de ese vacío en la información.
El Fanal surge en la vida de Villa de Artigas al final del conflicto conocido como la Guerra Grande, que duró más de una década y alineó en dos bandos a fuerzas políticas aliadas transnacionales de Argentina y Uruguay, los federalistas con los colorados y los unitarios con los blancos, en alguna medida, los intereses de las elites comerciales y agropecuarias encontrados de frente. El poder asentado en Buenos Aires contra las provincias del interior, que tuvieron en Montevideo su principal bastión y refugio de exiliados argentinos.
Corbacho dice que El Fanal es el único periódico fuera de Montevideo al momento de su fundación. El periódico recogía informaciones provenientes de la capital para ser "tribuna periodística", "independiente",(2) dice el nieto de Pérez Vila, con suscriptores no solo en la villa, sino también en la campiña, entre los hacendados. Fue también suscriptor el jefe político del departamento de Cerro Largo, Dionisio Coronel, caudillo involucrado en primera línea en un hecho de armas en 1853.
Las imprentas a mediados del siglo XIX todavía eran, en su gran mayoría, máquinas que no habían cambiado mucho respecto a lo que dejó Gutenberg en el XV. (3) Una prensa era capaz de producir 300 periódicos durante una noche, con al menos un par de operarios que armaban los textos en las cajas, escogiendo cada tipo móvil; cuando terminaban de preparar la placa tipográfica, procedían a imprimir sobre el papel, haciendo descender la prensa y así, una y otra vez.
Uruguay, que tenía un escaso cuarto de siglo de vida, pasó casi una década y media ensartada en aquella guerra sin fronteras, la Guerra Grande, que los historiadores en Uruguay circunscriben al periodo 1839 y 1851, no obstante que las hostilidades prevalecieron hasta 1852, cuando ocurre la batalla de Caseros, en territorio argentino. Todavía en la siguiente década, Uruguay volvió a cimentarse con una revuelta en 1855, que terminó con la firma de un acuerdo entre el general Venancio Flores, un colorado, quien fue depuesto del gobierno, y el general Manuel Oribe, un blanco que recién volvía del exilio en Brasil.
Pérez Vila relata ese pasaje en el que Flores sale de Montevideo, organiza en el interior la defensa de su gobierno y para de vuelta frente a Montevideo al mando de un millar de hombres armados. Un grupo de comerciantes negoció el regreso del gobernante legítimo. Pérez Vila narra este episodio para presumir a un suscriptor poderoso llamado Camilo Silva que El Fanal había publicado la información sobre el acuerdo de paz.

"Estas eran nuestras últimas noticias, cuando en este momento acaba de llegar un chasque con los oficios de la paz de fecha 2 [de septiembre], que en el acto se mandó imprimir en "El Fanal", y le remito un boletín, pues aunque no trae pormenores, es de gran interés para el país". (4)

La intención de Pérez Vila de impresionar al destinatario de la misiva era la de convencerlo de ser suscriptor de El Fanal, destacando a la prensa montevideana como una fuente de información del bisemanario de Villa de Artigas, homónimo de otro periódico de Uruguay, publicado entre 1832 y 1834 de la villa de Canelones. Lo escribió así:

"Demoré el correo por esperar el de Montevideo, que llegó esta noche, a fin de enterarme de las noticias de la paz, que efectivamente confirman los diarios... Ud. puede tomar El Fanal desde el 1 de octubre y nos dirá por cuánto tiempo lo suscribo, si por tres o seis meses". (5)

Los periódicos a mediados del siglo XIX, hechos por dos o tres personas, solían tener una vida efímera. El Universal, uno de los más longevos de la primera mitad, existió nueve años, de 1829 a 1838. La mayoría vivía meses, no solo en Uruguay, sino en todo el mundo occidental. En dos cartas de marzo de 1856 -una de ellas al citado Camilo Silva-, Pérez Vila reveló que Uriarte, el redactor y maestro, se había ido a radicar a Buenos Aires sin mediar explicación y lo lamentó: "¡Murió El Fanal!". Que este hecho sea reportado en los anales de la nada.

***



1) Corbacho, Julio, R., "El Fanal" 1855 - 1955, Buenos Aires, Talleres Gráficos del Colegio León XIII, 1954, P. 31.
2) Op cit, P. 21.
3) La prensa activada con la energía generada por el vapor fue puesta en servicio en la segunda década del siglo XIX en Londres. Pasaron varias décadas para que se implantaran esas máquinas en Sudamérica.
4) Op cit, Pp. 63-64.
5) Op cit, P. 65.

jueves, 13 de septiembre de 2018

El hombre sin pueblo



Este billete de Colombia, actualmente en curso, porta una frase dicha por Jorge Eliécer Gaitán, un líder político de la década de los cuarenta: "Yo no soy un hombre, soy un pueblo... El pueblo es superior a sus dirigentes". Gaitán fue asesinado poco tiempo después de haber hecho esta declaración, cediendo paso a una espiral de violencia en Colombia que primero se expresó en los disturbios del Bogotazo de abril de 1948 y luego en la insurgencia guerrillera de 1964, que duraría seis décadas. Aquella ambigüedad retórica-discursiva nos recuerda que no hay nada nuevo bajo el sol. Al final, la voz del hombre que perdió todo, inclusive el pueblo.

domingo, 29 de julio de 2018

Montevideo, 1890.

Viñeta publicada en la revista Caras y Caretas, mofándose de políticos de la época, caricaturizándolos como langostas que invaden Montevideo.

La imagen muestra en el centro la catedral, ahora eclipsada por edificios de vidrio y concreto del siglo XX.
Como las viejas plazas españolas, tipo claustro, en el contorno hay portales que aquí daban continuidad a un mismo pasillo, conocido como "La pasiva".

miércoles, 16 de mayo de 2018

El rey sin reino


Esta fue la noticia que el Diario de la Tarde de Buenos Aires dio el 16 de diciembre de 1833
Las noticias en la prensa de principios del siglo XIX
no se escribían bajo el rigor de técnicas de redacción, pero
la narrativa hacía referencia a las fuentes,
elemento fundamental de la práctica
y la legitimidad del periodismo.
sobre la muerte de Fernando VII, el rey de España en cuyas manos se desmoronó el imperio hispanoamericano, a partir de 1808, secuestrado por Napoleón.
La circulación de información entre Europa, Sudamérica, México y Norteamérica tardaba de dos a tres meses, generalmente, algo que claramente revela la nota de prensa adjunta.
El nombre completo de esta publicación fue Diario de la Tarde, comercial, político y literario y salió a la venta de 1831 a 1852. Podría decirse que fue el periódico que acompañó al dictador Juan Manuel de Rosas, en su ascenso y caída de la Presidencia de la Nación Argentina. Se imprimía en cuatro planas. La principal generalmente incluía información política, seguida de reportes marítimos y novedades científicas y literarias. Las páginas tres y cuatro estaban cubiertas de anuncios comerciales, desde un libro y un toro, hasta un esclavo. En esta publicación que circulaba de lunes a sábado, escribió el joven Bartolomé Mitre, quien tiempo después, en 1870, fundaría La Nación de Buenos Aires y luego llegaría a ser presidente de la República.
El fallecimiento de Fernando VII, borbón que destrozó su circunstancia, como diría José Ortega y Gasset, fue difundido como noticia, de barco en barco, augurando difíciles tiempos para España, que ya desde las invasiones inglesas de 1806 y 1807 a Montevideo y Buenos Aires había sido desafiada por los británicos. José Vasconcelos escribió en su Historia de México, en la sección donde se refiere al movimiento de independencia, que Napoleón fue el corresponsable de la debacle hispana y latina, vendiendo la Luisiana a los Estados Unidos de América y cediendo en definitiva la hegemonía mundial al Reino Unido de la Gran Bretaña.

viernes, 11 de mayo de 2018

Un escudo mexicano en Uruguay

Juan María Pérez fue un montevideano de la primera mitad del siglo XIX, hombre de gran fortuna que, dice la leyenda, compró para su habitación matrimonial una cama de oro que en la cabecera y la piecera llevaba el escudo mexicano republicano de la primera mitad del siglo XIX.
Esta cama que perteneció a un
comerciante montevideano del
siglo XIX muestra en el centro
un escudo republicano
de México. Foto: GGEM 
Se desconocen las motivaciones que este ganadero, comerciante y político tuvo para hacerse de un mueble de estas suntuosas características. Tampoco se sabe quién fue el dueño original. La cama que aparece en estas fotografías es en realidad de latón con un baño de oro.
Pérez nació en 1790, se casó a los 39 años y murió en 1845. Vivió un periodo crucial en la vida de lo que llegaría a ser la República Oriental del Uruguay. En su juventud se formó como teólogo, una disciplina que compartían los religiosos con los laicos, todavía en el siglo XVIII; fue miembro de una élite de la provincia oriental de Río de la Plata que apreciaba la heráldica y el poder de los símbolos.
El Museo Romántico de la ciudad de Montevideo exhibe la cama en la habitación principal de una casa con patio y pozo de agua al centro, caracrerística de la primera mitad del siglo XIX, que perteneció a un comerciante de apellido Montero.
En la habitación principal, los retratos de la familia Pérez custodian desde lo alto la cama dorada. Don Juan María, que fue uno de los hombres más ricos de la provincia Oriental y doña Paula Fuentes y sus hijos miran atentos, como una familia tradicional y pudiente de la época, en una sociedad en la que primaba el pensamiento romántico nacionalista, con una mezcla de símbolos e iconografías clásicas de proyectos e ideas de nuevas nacionalidades y Estados soberanos.


martes, 24 de abril de 2018

Montevideo y Buenos Aires: la rivalidad de los puertos



La "Ciudad Vieja", el centro y el puerto de Montevideo,
al fondo, vista desde la fortaleza del Cerro,
en julio de 2007. Foto: ggem
Montevideo y Buenos Aires son como ciudades siamesas, dos cabezas que salen de un mismo río. Cuando hace frío aquí, allá también están temblando. Y si allá sacan los paraguas, acá sacan la gabardina.
Las dos grandes ciudades capitales del río de la Plata son también puertos rivales. Lo han sido casi desde la fundación de Montevideo, en la primera mitad del siglo XVIII.
Las ventajas provienen de las facilidades del puerto natural montevideano y su privilegiada ubicación en la zona de acceso al estuario, por el cual bajan al océano las aguas del Uruguay, el Paraná, el Paraguay, el Pilcomayo y muchos otros afluentes.
En el periodo virreinal que terminó en la segunda década del siglo XIX, Montevideo fue además la sede regional de la armada española, lo que dio un privilegio adicional a la principal ciudad del territorio oriental del virreinato del Río de la Plata, del que no gozaba Buenos Aires.
La rivalidad de los puertos ha sido vista por una vieja corriente histórica uruguaya como una de las causas de su nacionalidad, lo que ha sido cuestionado por nuevas generaciones de historiadores revisionistas.
Los historiadores de los dos lados del Plata argumentan que Montevideo y Buenos Aires pertenecen a una misma región, donde han entrelazado sus conexiones políticas y sociales, a pesar de las disputas entre los empresarios portuarios.
Un periódico de Buenos Aires, Diario de la Tarde, publicó en 1833 la carta de un suscriptor que daba cuenta de los incentivos que ofrecía Montevideo a los navegantes y sugería seguir su ejemplo, demostrando que sí ha existido, al menos, la competencia de los servicios portuarios.
El puerto de Buenos Aires, fotografiado
desde un avión en dirección al
Aeroparque. Foto: ggem, julio de 2007.
Cuando ha habido persecución política en Buenos Aires, como precisamente ocurrió en 1833, tras una revuelta armada contra la hegemonía del puerto sobre las provincias del interior, Montevideo ha acogido a los exiliados políticos.
Y viceversa, cuando la persecución fue contra los disidentes uruguayos, Buenos Aires ha sido el espacio de acogida, aunque a veces con mala fortuna, como en los años de la Operación Cóndor que. está probado, asoció a las dictaduras militares y "cívico-militares" para perseguir en todos los frentes a los presuntos militantes de grupos políticos armados.
Un cuento de dos ciudades. Montevideo y Buenos Aires, una para la otra.