| Pequeña batalla por el derecho de autor, Diario de la Tarde, Buenos Aires, 10 de julio de 1833. |
martes, 20 de marzo de 2018
domingo, 11 de marzo de 2018
La hiperinflación reflejada en la numismática venezolana
| Billete fechado el 18 de agosto de 2016. Foto: ggem |
Los 100 mil pesos de la denominación son equivalentes a un dólar, en casas de Cambio en la vecina república colombiana, por ejemplo, pero en el mercado negro vale menos.
La alta cifra marcada es consecuencia de la hiperinflación que vive Venezuela desde hace varios años, acentuada en el último lustro.
El billete fue impreso por la Casa de la Moneda venezolana en 2016, como parte de la sustitución del dinero circulante, presionado por el rápido crecimiento de los precios; la gente, en el día a día, se vio obligada en 2015 y 2016 a cargar su dinero en bolsas o maletas, algo que parecería una broma, pero ha sido una realidad.
martes, 6 de marzo de 2018
Américo Vespucio encuentra la Cruz del Sur
Existe un fantástico grabado que recrea el
instante en que el florentino Amerigo Vespucci (Américo Vespucio,
en su versión castellanizada), cartógrafo, astrónomo y navegante,
descubre la existencia de una constelación que solo puede verse
desde el hemisferio sur del planeta. A ese conjunto de estrellas le
llamó la Cruz del Sur y es uno de los símbolos de la América
meridional. Brasil la lleva en su bandera y en su escudo nacional y
ha sido también adoptada en Oceanía por Australia, Nueva Zelanda y
Papúa Samoa.
![]() |
| Vespucio encuentra la Cruz del Sur, constelación visible desde América meridional y referente cosmográfico. Grabado de 1591. |
Vespucio se ve en la imagen
con un astrolabio, el instrumento que los astrónomos del siglo XV
utilizaban para sus cálculos físicos. El navegante hizo tres viajes
al Mundus Novus. El primero en una expedición organizada en
1499 por el español Alonso de Ojeda, que los llevó hasta la costa
norte de Sudamérica, donde topan con el lago Maracaibo y la
desembocadura del río Orinoco. El segundo en un viaje que él mismo
organizó con el patrocinio del reino Manuel I de Portugal, en 1501,
logrando rodear la costa continental de lo que hoy son Brasil,
Uruguay y Argentina; se quedó a unos 600 kiómetros al norte de
Tierra del Fuego y del estrecho de Todos Santos, que después tomó
el nombre de Fernando de Magallanes. Del tercero se sabe poco, aunque
se conoce que volvió a Brasil. En 1500, el navegante Cabral llegó a la desembocadura del Amazonas y es considerado por ello descubridor de Brasil, pero Vespucio fue más allá, ganándose el mérito del descubrimiento continental.
La observación de la Cruz del Sur fue
una de las informaciones que le revelaron que el planeta era más
extenso de lo que se había creído siempre. Como geógrafo, Vespucio
estaba en busca de puntos de referencia y las estrellas del
hemisferio sur fueron determinantes en la confirmación de sus
hipotesis. En su segundo viaje, permaneció 16 meses, recogiendo
datos de las etnias, la fauna y la flora.
Hacia el final del siglo XV, el mapa
del mundo estaba hecho todavía con datos reunidos por Ptololemo en
el comienzo del siglo III de nuestra era. Los hallazgos de Vespucio
en tierra le dieron la certeza de que sus movimientos por mar lo
habían llevado ante un nuevo continente. Sus hallazgos científicos
fueron publicados en Europa al inicio del XVI. Están escritas como
cartas, dirigidas a Lorenzo de Medicis, el mismo al que le dedicó
Maquiavelo la obra El príncipe. Fueron traducidas de
inmediato a varios idiomas. En 1507, el alemán Martin Waldsemuller
publibó un tratado de cosmografía en el que incluyó información
del mundo nuevo, al que propuso nombrar América en reconocimiento al
florentino. Pero tomó tiempo para que el continente descubierto adquiriera nombre; a mediados del XVI, en 1555, Pedro Mártir de Anglería uso el concepto de Nuevo Mundo en un libro de historia general del continente.
El cuadro de Vespucio ante la Cruz del
Sur, en blanco y negro, fue hecho en 1591. Representa el momento del
encuentro ante la constelación, de pie, rodeado de símbolos de la
ciencia y del ambiente en el hemiferio sur. No se sabía entonces la
dimensión de este continente y pasarían tres décadas para que se
configurara casi en su totalidad la costa oeste sudamericana y los
bordes centro y norteamericanos, dibujados en una serie de viajes de
exploradores que se transportaban en unos barcos de apenas 50 metros
cuadrados de cubierta. En el costado izquierdo está una carta rimada
de Danthes Aligieris para Vespucio, muestra del aprecio que había
adquirido el florentino en Europa.
Leer más en:
sábado, 24 de febrero de 2018
Córdoba vs Iowa
Guillermo G. Espinosa
Buenos Aires, octubre de 2017
Han escuchado con interés el
estridente mensaje de Donald Trump desde 2015, pero saben que los
productores de Iowa y sus vecinos de los valles centrales de Estados
Unidos no quieren soltar al cliente, aunque hayan votado por su
candidato republicano.
"Si México, por alguna razón,
busca mayor volumen de maíz fuera de su proveedor habitual, que es
Estados Unidos, que cuente con nosotros. Tenemos muchísimo maíz.
Más del 75 por ciento de la producción es para exportación. Se
exportaron en 2016, 24 millones de toneladas. Calculamos que en 2017
serán cerca de 30 millones de toneladas. Si de esas 30 toneladas,
México lleva dos, tres o cuatro, para nosotros no es ningún
problema", dice Martín
Fraguío, director de la Asociación Maíz
y Sorgo Argentino (Maizar).
-¿Hay algún productor que haya
levantado la mano?
-Es muy probable que haya un poco más
que en los años anteriores. Pasar de 100 mil toneladas a un millón
es un crecimiento enorme. Y si en lugar de un millón son dos o tres
millones, ya es algo extraordinario, sobre todo porque Estados Unidos
está ahí y tiene una logística muy aceitada.
Estados Unidos sale de Iowa y baja a
los lugares de consumo en México. Si son sobre la costa por agua y
si son en el interior, por tren. Difícil
competir contra eso. La relación de Estados Unidos con México,
alrededor del maíz, es como la ideal. Está todo diseñado el uno
para el otro.
- ¿Qué importancia tiene el sector de
productores de maíz en el PIB de Argentina?
- El sector agropecuario es muy
importante en la economía argentina, aunque no tanto en el PIB. Es
el sector de la economía que emplea más gente, más o menos el 35
por ciento, que está en el sector agroindustrial. Es el primer
empleador privado, todo lo que es agroindustria y campo y todas las
cadenas de valor vinculadas.
También el agro es el sector que
provee la mayor parte de las exportaciones. Cuando uno descuenta del
total de exportaciones los sectores que tienen balanza comercial
positiva, el agro es más o menos el 80 por ciento de las
exportaciones en forma positiva, porque otro sector importante es el
automotriz, pero éste importa más de lo que exporta.
Dentro de las exportaciones argentinas,
el primer sector es el de la cadena de la soja (soya), es decir,
poroto (frijol) de soja, harina, aceite y biodiesel. El segundo es el
grano de maíz. Es muy importante en las exportaciones argentinas,
mucho más que el trigo. El trigo fue siempre un grano importante en
la economía, pero de la posguerra para acá, Brasil es el mejor
mercado de trigo de Argentina.
Los otros son históricos,
desaparecieron con el tiempo porque
producen su propio trigo. Y los que no, empezaron a tener proveedores
más confiables como Estados Unidos, Canadá o Europa.
Brasil no es normalmente un importador. Se transformó en una
potencia de maíz, es el tercer productor mundial y está junto con
los cuatro grandes, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Ucrania.
- ¿Cuáles son las provincias maizeras
de Argentina?
- Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y
partes de La Pampa y Entre Ríos. También se produce en Salta,
Tucuman, Catamarca, Santiago del Estero... Y ahora se está
desarrollando una nueva zona, que son las provincias patagónicas,
bajo riego. Son zonas extremadamente secas, pero con condiciones
increíblemente buenas para el maíz, porque hay grandes ríos con
muchísimo caudal; se puede regar y los suelos son bastante buenos.
Eso proyectos que se están desarrollando tienen unos rendimientos
increíbles. El maíz sigue avanzando de a poco a otras provincias
donde antes no estaban.
- ¿Qué tipos de maíz se producen en
Argentina?
Argentina, como México, es uno de los
países con más diversidad en la producción histórica de maíz.
Argentina era un país de mucha diversidad de los maíces
tradicionales. Había muchas civilizaciones prehispánicas que tenían
maíz de lo más variado en, más o menos, la mitad del territorio
argentino.
Pero la realidad es que cuando uno
piensa en maíz moderno, maíz comercial, en Argentina se producen
tres tipos de maíz. Más del 98 por ciento es el maíz amarillo
común, el que sirve para forraje, para alimentación animal.
La Argentina produce también el maíz
colorado duro, que es el que se usa para hacer polenta o para hacer
los corn flakes. La Argentina es un exportador de eso, sobre todo a
Europa. Colorado duro o flink, es su nombre técnico.
Son 500 mil toneladas, pero es una especie de nicho. Son todas
producciones bajo contrato. La Argentina tiene una producción
importante de pisingallo, el nombre técnico del pop corn...
- Palomitas en México...
- La Argentina es el primer exportador
mundial de palomitas. Son dos variedades, una para el cine, que es
más grande; y otra que es de uso industrial, para barritas de cereal
y otros usos, tipo golosina industrial, que usan también
palomitas... El reventón es totalmente diferente. Es un maíz
especial.
El morado acá se usa para hacer
bebidas. El colorado duro es bien anaranjado y su
pigmento hace que los huevos estén bien anaranjados y la piel
del pollo es amarilla, porque nos gusta el pollo con piel amarilla;
entre más amarrilla la piel, más caro
paga el pollo. Es un aspecto del marketing.
¿Cuál es específicamente la demanda
de México?
México es un importador de maíz
amarillo, de maíz común. Lo que más lleva de Estados Unidos.
- ¿Quiénes son los proveedores de los
mexicanos?
Hasta ahora los que llevaron maíz a
México son los exportadores tradicionales, que son las grandes
compañías de comercio de granos, como Carhill, Noble, Dreyfus,
Bunge, Nidera y algunos exportadores argentinos. Y de México son las
empresas que producen alimentos balancedos, o sea las empresas que
abastecen a las industrias de producción animal.
Aquí están los números:
en 2016, fueron 100 mil toneladas de maíz argentino a México.
En 2015, 12 mil. El más alto de toda la serie (compilada por la
Organización de Naciones Unidas) es de 129 mil toneladas.
La Argentina está siempre tercero.
Está primero Estados Unidos, que lleva el 90 por ciento del mercado.
Un poco Brasil, que en 2015 vendió 260 mil toneladas.
- La distancia es un factor de
desventaja para Argentina...
Sí, Estados Unidos sale de Iowa y baja
a los lugares de consumo en México, si son sobre la costa por agua y
si son en el interior, por tren. Difícil
competir contra eso. La relación de Estados Unidos con México,
alrededor del maíz, es como la ideal. Está todo diseñado el uno
para el otro.
México entró en Sudamérica por la cocina
Guillermo
G. Espinosa
Montevideo,
septiembre de 2017
Hay una empresa mexicana que tiene ya medio siglo de operaciones en Sudamérica y entró por la
cocina, vendiendo estufas. Ahora, desafiando señales cruzadas
de los mercados sudamericanos, entre proteccionistas y aperturistas,
Alsea de México anunció la instalación en Montevideo de su primer
cafetería Starbucks, que desde hace tiempo viene
compitiendo en Buenos Aires con los
tradicionales cafés
de la famosa calle de Corrientes y en la zona chic de Puerto Madero.
Los
bancos centrales reportan una mayor inversión acumulada mexicana en
Sudamérica. De 2005 a 2013, Argentina
recibió tres mil 298 millones de dólares.
Brasil registró 6 mil 267 millones en 2015
y Uruguay, 24 millones 200 mil dólares en 2008, aunque
después ha estado en blanco.
El
emblema de Telmex ha lucido espectacular en lo más alto de la
principal avenida de Buenos Aires, la 9 de julio y Corrientes, aunque ya no está en la actualidad en ese sitio. Placas
de la compañía se encuentran en cualquier acera de la capital
argentina o en postes de Cusco, Perú, en el corazón de los Andes.
El servicio de telefonía celular de Claro, el Telcel sudamericano,
cubre toda la región.
El
incremento del comercio de México con Argentina, Brasil y el resto
de Sudamérica en el presente siglo llegó acompañado de flujos de
inversión sin precedente, especialmente de las empresas que atienden
el consumo local.
Mabe
es un caso histórico. Hizo sus primeras exportaciones de línea
blanca a Sudamérica en la década de 1960, pero comenzó a pisar
fuerte en Argentina hasta que compró plantas en las provincias de
Buenos Aires y San Luis, a finales de los noventa. Vende parte de sus
10 millones de unidades anuales en Ecuador, Chile, Perú y Colombia,
compitiendo con empresas brasileñas.
Rotoplas
es también un caso relevante por la conexión entre exportaciones,
inversiones y operación global del negocio. La fabricante de tinacos
de polietileno invirtió en Brasil la década pasada y ahora obtiene
alrededor de 10 por ciento de sus ingresos totales del mercado
brasileño (además de estar en toda Centroamérica, Ecuador y Perú).
Este
año, Rotoplas anunció la adquisición de Conmix Argentina, una
tradicional empresa del sector de la construcción en la pampa. Esta
marca local no desaparecerá, pero empezará a compartir el espacio
de los canales de distribución. En los próximos años -informó la
compañía de Ciudad de México en un comunicado- Rotoplas "seguirá
expandiéndose" aprovechando las "sinergias de las dos
empresas".
En
toda Sudamérica, Colombia ha sido el cliente más constante de
México con compras récord de 6 mil 445 millones de dólares en
2012. Al cierre de 2016 cayó hasta 3 mil 404 millones, disputando
como siempre el primer lugar a Brasil.
Bogotá
y Santiago son las primeras sedes de tiendas Oxxo (de la regiomontana
Femsa) en la región. En la venta retail (al menudeo), están
además las tiendas Coppel en Buenos Aires, con 22 sucursales, y la
versión del Doctor Simi en el Cono Sur, el Doctor Ahorro, con 24
locales en Chile y 50 en Argentina.
Aunque
menor al valor de las manufacturas, la venta de cerveza a Sudamérica
también ha crecido notablemente este siglo.
Las
exportaciones de cerveza mexicana al mundo valen ya cerca de los tres
mil millones de dólares, cuando apenas en 2012 habían rebasado los
dos mil millones, siendo Estados Unidos el importador de dos terceras
partes del total.
Chile
es el principal cliente de los cerveceros mexicanos, según las
cuentas de Aladi. En 2014, las ventas a ese país sumaron la cifra
récord de 86 millones de dólares. Argentina
se abstuvo por un tiempo; en 2015 y 2016 dio un salto a los 11
millones de dólares. Brasil tuvo su mejor momento
en 2015 con 16 millones de dólares; cerró
en 5 mil 751 millones en
2016.
Sudamérica
es parte del boom mundial de Corona y se vende en una infinidad de
bares, restaurantes, tiendas y supermercados. Negra Modelo,
Dos X y Noche Buena aparecen de vez
en cuando en algún establecimiento.
La
comida mexicana no es popular y tiene muy
marcado el estereotipo del picante, aunque va ganando
espacios en anaqueles,
algunos restaurantes
y canales regionales de televisión. Hay
salsas y frutas en almíbar La Costeña, jarabe de agave y botes de
jugo Jumex, al precio de cualquier refresco local. Los jugos Del
Valle, a través de los canales de distribución y las inversiones de
Femsa, se venden en cualquier establecimiento comercial de Brasil,
Argentina y Uruguay.
"México
tiene un montón de empresas que son muy importantes, tanto en el
mundo como en Estados Unidos, que podrían también invertir acá, no
solamente para traer productos mexicanos... Que de a poco, la comida
mexicana va pegando, así es que hay un montón de cosas que acá
podrían funcionar", dice Martín Fraguío, director ejecutivo
de Maizar-Asociación Maíz y Sorgo Argentino.
Bimbo está en todas partes, entrando
todavía por la cocina. Maneja una variedad de panes que se hornean
localmente. Vende tortillas de harina promoviendo las "quesaditas"
y hasta le compiten procesadoras de Texas, con versiones de tortilla
mixta de maíz y trigo. Importa desde México tostadas horneadas e
introdujo galleta integral. El Gánsito, una de las piezas
emblemáticas de Marinela, circula en su versión
regional, un poco más corto.
El
suplemento gastronómico de El
País
de
Montevideo
ha
publicado recetas mexicanas.
Su autor, el
chef uruguayo,
Nacho Quesada, cree
que
hay un lugar para esta
cocina en
este país, importando también más insumos para el paladar.
Sobre este tema, leer también:
La distancia política con Sudamérica no detuvo el comercio con la región
La distancia política con Sudamérica no detuvo el comercio con la región
La distancia política con Sudamérica no detuvo el comercio de México con la región
Guillermo
G. Espinosa
Montevideo,
octubre de 2017
-
Trump triangula la relación con los sudamericanos
La
Coordillera es una película argentina que
se estrenó este año en Sudamérica, mostrando a México como
confeccionador de los intereses económicos de Estados Unidos.
"América
para los americanos", afirma el presidente mexicano Sebastián
Sastre, encarnado por Daniel Giménez Cacho, en una tensa reunión
cumbre, cara a cara, tratando de convencer a los sudamericanos de
formar una entidad económica continental.
Al
final de la ficción coproducida por España y Francia, México queda
aislado de América Latina, pero firme con los estadounidenses.
Esa
es la misma visión de distanciamiento que el 26 de enero de 2017
llevó al presidente de Bolivia, Evo Morales, a sugerir que ha
llegado la hora de que los mexicanos "miren al sur".
Es
la imagen política que prevalece sobre la estadística económica y
comercial, que, por el contrario, evidencia un creciente
involucramiento de empresas mexicanas en las economías de América
del Sur, con exportaciones, inversiones y más gente viajando al sur.
Argentina,
Brasil, Uruguay, Paraguay y México comenzaron a negociar nuevos
acuerdos comerciales por separado para tratar de ampliar sus
intercambios a partir del año próximo, intentando abrir el Mercado
Común del Sur (Mercosur), que a pesar de su nombre no funciona como
tal y tiene aún aranceles entre sus miembros.
Contra
algunos pronósticos, el valor del comercio de México con Brasil y
Argentina se ha triplicado en los últimos 15 años hasta llegar a
nueve mil millones de dólares, según la información compilada por
la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), el ente
gubernamental que da seguimiento al comercio regional, desde
Montevideo, y a cuya secretaría general llegó en septiembre el
embajador mexicano Alejandro de la Peña Navarrete, un experto en
negociaciones gubernamentales.
Al
lado del movimiento de bienes, ha crecido también el desplazamiento
de personas. La Dirección de Aeronáutica Civil del gobierno
mexicano reporta un aumento de 10 veces en 20 años la cantidad de
pasajeros transportados entre México y los 10 países de América
del Sur. En 2015 sumaron dos millones 594 mil personas. La ruta
sudamericana equivale a una décima parte
de los viajeros del corredor norteamericano, que ya están sobre los
25 millones de viajeros, y es igual que el volumen de conexiones con
Centroamérica (dos millones y medio).
Este
incremento en la movilidad y el comercio
exterior con los principales socios del Mercosur
se debió en parte a los pactos de liberalización comercial
que México promueve desde los años noventa.
Las
ventas totales de México al Mercosur fueron insignificantes por años
y décadas. La balanza comercial mexicana fue generalmente
deficitaria para los mexicanos hasta que la exportación de autos,
vehículos ligeros, autopartes, televisores, computadoras, cervezas y
jugos, cobró fuerza, en la primera década de este siglo.
México
vendió 4 mil 729 millones de dólares al Mercosur en 2016, pero en
su mejor momento arañó los 8 mil millones de dólares en 2012,
según las cifras de Aladi. Y ocho de cada
10 dólares vendido a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay fue
resultado de la exportación de autos y manufacturas.
Triangulación
El
repunte con el Mercosur ocurrió al mismo tiempo
que disminuía la concentración de
las exportaciones a Estados Unidos y Canadá, que en 2002 alcanzaba
92.3 por ciento y, una década después, había bajado a 83.8.
Cuando
Brasil entró en una crisis que arrastró a
sus socios del Mercosur, las ventas mexicanas tomaron una tendencia a
la baja en Sudamérica y volvió a aumentar la concentración con los
vecinos norteamericanos, hasta 87 por ciento, pero se mantiene el
superávit mexicano, exportando cada vez más manufacturas como
shampoo, pasta y cepillos de dientes.
Ahora,
las estridentes declaraciones del presidente Donald Trump sobre el
presunto retiro de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN) son escuchadas en el sur como la
oportunidad de vender más a Estados Unidos y a México.
"Existe
potencial para que Argentina exporte productos de la cadena de la
soya, cereales, como maíz, trigo y cebada, biodiesel, vinos, carnes,
peras, malta, porotos (frijoles), maníes (cacahuates)", afirma
Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de la
República Argentina. "La idea
de Argentina es incorporar al Acuerdo de Complementación Económica
(ACE-06) bienes agronidustriales".
Las
decisiones de Trump han arrojado sus primeras señales de política
comercial hacia México y Sudamérica, como en un juego de billar a
tres bandas. Tanto los empresarios, como los gobiernos y la opinión
pública en Sudamérica están expectantes de la relación con México
para proceder con el mandatario estadounidense.
"Todo
depende ahora de la negociación del TLCAN", dice Ignacio
Bartesaghi, especialista en comercio internacional de la Universidad
Católica del Uruguay, al hacer un balance de las múltiples
negociaciones comerciales en curso. México reescribe acuerdos de
complementación económica por separado con Argentina, Brasil y
Uruguay, y confecciona el primero con el aislado Paraguay, cautivo,
como los consumidores uruguayos, de las manufacturas brasileñas,
argentinas y chinas.
La
recepción en la Casa Blanca de los presidentes Mauricio Macri de
Argentina y Juan Manuel Santos de Colombia es proyectada en la
opinión pública como una oportunidad para mejorar las condiciones
de su relación. Michel Temer, que no ha viajado a una entrevista
personal en Washington, subió en julio pasado a su cuenta de Twitter
una foto de su corta reunión con Trump en Alemania, en ocasión de
la cumbre del G20, proponiendo un encuentro con empresarios
brasileños.
El
mismo Trump se ocupó de exponer en público su experiencia con
Macri, que estuvo en Washington sondeando el ánimo comercial de su
homólogo. "El increíble camino económico en el que está
ahora Argentina es algo que el mundo debe mirar... Yo le hablé de
Corea del Norte y él me habló de limones", comentó Trump el
27 de abril pasado.
En
agosto, el vicepresidente Mike Pence, de gira por Sudamérica,
anunció que Estados Unidos dio finalmente el sí a la importación
de los jugosos limones amarillos de la provincia de Tucumán, en el
cálido norte de Argentina, que en la primera descarga podrían dejar
unos 50 millones de dólares, con una posible escala en puerto
mexicano.
A
cambio Pence logró la apertura del mercado de carne de cerdo, aunque
de inmediato provocó la reacción proteccionista de los productores
de Santa Fe y Entre Ríos, al norte de Buenos Aires, anunciando -sin
disimulo- la preparación de un "catálogo de restricciones
sanitarias".
Pence
anunció además, el 13 de agosto, en Bogotá, la admisión de
aguacate colombiano del tipo Hass, producido en el valle del Cauca,
Antioquia, Cundinamarca, Caldas y Santander, compitiendo con los
exportadores de Michoacán. Pocas semanas antes, Trump había
elogiado la colaboración de Colombia en la destrucción de plantas
de coca, base para la refinación de cocaína, que, aunque ilegal,
también está relacionado con los mercados estadounidenses.
El
comercio tradicional de los países del Mercosur con Estados Unidos
ha sido el de los commodities, los granos, la carne, los
alimentos y otras materias primas sin procesar, como la madera que
Argentina exporta ocasionalmente a México.
Autos,
protegidos
El
7 de agosto, la prensa argentina circuló la versión gubernamental
de que la renegociación del ACE-6 no tocará el tema automotriz,
porque en marzo de 2015 ya fue renegociado el sector en otro pacto
(ACE-55), disponiendo cupos límite de alrededor de 600 millones de
dólares anuales, hasta 2019.
Esta
es la misma situación con Brasil, el primero que se mostró a
disgusto con la creciente importación mexicana de autos y partes,
también en marzo de 2015.
Las
manufacturas hicieron la gran diferencia en las exportaciones
mexicanas, en el cambio del siglo XX al XXI. Se multiplicaron los
vehículos y los televisores con sellos de "Hecho en México".
En Argentina, su valor era apenas de 118 millones de dólares en
2002. En 2013 llegó a su punto más alto con mil 889 millones y
aunque bajó un poco por las cuotas a los coches, las manufacturas
mexicanas enviadas al puerto de Buenos Aires valieron mil 357
millones en 2016.
Con
Brasil la historia es igualmente de crecimiento rápido. Ya para 2002
ocupaban la mayor parte de las exportaciones mexicanas con 631
millones. Tocaron techo en 2012 con 5 mil 645, transformando la
escena comercial de México en el Mercosur.
La
exclusión del sector automotriz no es una buena señal.
Félix
Peña, director del Instituto de Comercio Internacional, dice que,
dada la presente coyuntura mundial, México y Argentina deben llevar
el "totum" a la mesa de negociaciones, es decir, todos los
temas, los sectores, los actores y las nuevas condiciones mundiales.
Se necesitan además "encuentros, conversaciones, diálogos, en
ámbitos no gubernamentales, think tanks, donde se pueda hablar con
franqueza y se nutra con ideas la negociación", dijo en
entrevista.
Pero
los signos proteccionistas aparecen ad infinitum. Apenas la
última semana de agosto, Brasil planteó una reducción a la
importación de lácteos uruguayos, estableciendo cuotas a uno de los
principales productos de exportación de Uruguay. No parecería una
alerta tan pesimista, si no fuera porque Brasil también quiere
aplicar la medida a Argentina.
Brasil,
Argentina y Uruguay se mueven en la lógica de vender, pero no
siempre de comprar.
Bartesaghi
llama a esto el "comercio administrado" de los países del
Mercosur. Son economías volcadas al mercado interno e
intrarregional. Han tratado infructuosamente de negociar el libre
comercio con Europa desde hace 15 años y no están integrados a
ningún bloque, lo que puede ser visto como una debilidad, pero
también como un valioso elemento de negociación económica con el
mundo, hacia el futuro, por su capacidad de producción de alimentos
y sus 255 millones de consumidores, explicó el académico.
Su
situación no es nueva ni obra de la casualidad. Los puertos de Rio
de Janeiro (1565), Buenos Aires (1580) y Montevideo (1724) tienen una
experiencia acumulada en el comercio mundial que data del origen
mismo de su fundación en las costas atlánticas, no solo en el
intercambio legal de bienes, sino también en el viejo contrabando. Y
esto es todavía válido para los negocios derivados del tráfico
ilegal de drogas, armas y autos.
Renegociación
Las
querellas por proteccionismo también salen del sur. Mantilla, líder
de los exportadores argentinos, dice que "el sector agrícola
mexicano resulta ser el que mayores barreras arancelarias presenta. A
modo de ejemplo, los productos más protegidos que aplican aranceles
promedio de 25 por ciento o más son: azúcar, productos de
confitería, bebidas, tabaco, productos animales, café, té y
lácteos".
Pero
en general no ha sido fácil armar la relación con el Mercosur.
México no fue aceptado en la negociación de 1991 y fue hasta
2002 cuando se decidió pactar con cada miembro del bloque, llevando
por fuera lo automotriz (ACE-55).
En
julio de 2004 se activó el tratado de libre comercio con Uruguay con
la idea de brincar de ahí a Argentina y Brasil. Esto no funcionó a
causa de los aranceles internos del bloque y de trabas burocráticas.
El primer pacto con Brasil entró en vigor en mayo de 2003, pero
incluyó solo una pequeña cantidad de mercancías que ahora se
pretende ampliar.
De
vuelta a la mesa de negociaciones, los empresarios mexicanos tienen
como objetivo "modernizar" los acuerdos.
"Es
necesario mantener un instrumento que permita la defensa contra
medidas proteccionistas, como cuotas compensatorias por dumping o
salvaguardas", dar protección a la propiedad intelectual y
ajustar las reglas de origen, sin afectar la competitividad, apuntó
el director general del Consejo Mexicano de Comercio Exterior
(Comce), Fernando Ruiz Huarte.
La
moneda está en el aire.
Sobre este tema, leer también:
Exportaciones de cerveza mexicana
Miles de dólares
2012 2013 2014 2015 2016
Argentina 9642 6664 8582 11579 11161
Brasil 2721 632 16030 5751 4577
Paraguay 1250 1707 2996 3676 6001
Uruguay 1709 2308 3736 3566 4029
Estados
Unidos 1660935 1737186 1869415 1903908 2289329
Fuente: Aladi
Etiquetas:
ACE-55,
autos mexicanos en Sudamérica,
Comercio México-Argentina,
Comercio México-Mercosur,
exportaciones mexicanas a Sudamérica,
La Coordillera,
Mercosur
domingo, 11 de febrero de 2018
lunes, 27 de noviembre de 2017
The Southern Star, primer periódico en Montevideo en 1807
| La primera edición del periódico bilingüe de Montevideo, The Southern Star, del sábado 23 de mayo de 1807. |
Fue publicada por un empresario inglés que se propuso poner al servicio de la gente de Montevideo un periódico que divulgara información sobre mercancías a la venta por tiendas de sus coterráneos.
La edición era bilingüe. La primera y la tercera columnas estaban escritas en inglés y la segunda y cuarta en español.
Además de ser un explícito vehículo de difusión comercial, fue también un medio de propaganda del Estado inglés, en sus disputas con España y Francia, tratando de abrir mercados y rutas marítimas mercantiles.
Inglaterra espero la oportunidad de actuar contra los intereses españoles y lanzó una primera invasión en 1806, pero se retiró rápidamente. Al año siguiente, lo volvió a hacer por unos meses y fue entonces cuando apareció The Southern Star.
La impresión de The Southern Star no duró más de un año, pero la imprenta que trajeron los ingleses se quedó en este territorio sudamericano, sirviendo para siempre las causas de la prensa.
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