| Plaza Bolívar, el 1 de enero de 2019. La escultura fue hecha a mediados del siglo XIX por el italiano Pietro Tienerani. Foto: GGEM |
En este mismo sitio, el domingo 7 de agosto de 2022, un político que no representa a los tradicionales partidos políticos de este país, el Liberal y el Conservador, asumió la presidencia de la República. Como nunca antes, los que atestiguaron el cambio de mando no fueron mayoritariamente miembros de esa élite educada, aristocrática y blanca que suele representar a Colombia en el mundo, sino decenas, cientos de negros, mulatos, indígenas y toda clase de gente del pueblo. Escucharon un discurso que le interpelaba, pronunciado por el nuevo presidente, Gustavo Petro, que les habló con una prosa poética de la posibilidad de crear un nuevo proyecto de nación y un gobierno que no se sirva de ellos, sino que los procure, que, en pocas palabras, haga “que en este país se vuelva a sembrar maíz”. El ascenso de este político al poder no es obra de un día o ni el triunfo de un efervescente partido político fundado por un empresario o un grupo oligárquico revanchista. Es un político de viejas convicciones nacionalistas y democráticas, que en el teatro político se ha simplificado con el nombre de “izquierda”, aunque el término sea tan obsoleto y generalizador como su contraparte, la “derecha”.
| Vendedor de bebidas de mandarina en la Plaza Bolívar. A la izquierda, un fragmento de la fachada de la catedral y el arzobispado. Foto: GGEM |
| Una de las placas que reseñan momentos de la historia de Colombia y su relación con la Plaza Bolívar. Foto: GGEM |
| Sitio donde fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán en 1948. El retrato anónimo en la parte superior derecha es una de las muestras espontáneas de admiración al político. Foto: GGEM |
La historia es un proceso social complejo que no se reduce a la sucesión de acontecimientos y fechas, aunque acaso sirvan de símbolo de referencia. En el caso de Colombia, uno de esos momentos ocurrió en 1964, cuando el ambiente conflictivo se complica con la formación de organizaciones guerrilleras inspiradas en la entonces recién ocurrida Revolución Cubana, protagonizada por el Movimiento 26 de Julio. En una localidad llamada Marquetalia y bajo el liderazgo, entre otros, de un hombre que portó el nom de guerre de Manuel Marulanda, fueron creadas las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), reclamando centralmente una reforma agraria en un país y una región en la que todo intento en ese sentido ha sido ahogado para favorecer grandes latifundios. En este nuevo ciclo en el curso de la historia política aparecen organizaciones como el M-19 y el Ejército de Liberación Nacional, que sin compartir absolutamente una ideología hicieron la guerra al Estado colombiano, generando un prolongado conflicto de baja intensidad, agravado por la intervención militar de Estados Unidos y, al menos en el caso de las FARC, la mezcla de fines políticos con actividades ilícitas como el narcotráfico, el secuestro y la extorsión.
| Las expresiones políticas surgen y desaparecen en la Plaza Bolívar. Al fondo, la fachada de la catedral y el arzobispado. Foto: GGEM |
En este país, los espacios para la acción político electoral y el acceso al poder institucional se los han reservado durante dos siglos los liberales y los conservadores. El ascenso al poder en 2014 de Juan Manuel Santos, miembro de una familia de antigua raigambre oligárquica, significó la llegada de un político liberal que al fin pudo generar el consenso mínimo para iniciar un proceso de negociación de la paz, eficiente más allá del plazo corto, como había ocurrido ya en la década de 1990, primero con el M-19, que resultó el la tragedia ya descrita, y después con las FARC y el fallido diálogo de 1999 en la localidad rural de San Vicente del Caguán, entre Marulanda y el entonces presidente Andrés Pastrana, afiliado al Partido Conservador. La guerra tuvo nuevas escaladas y decaimientos que parecieron revelar un impasse en el escenario militar y un cansancio de la sociedad por un conflicto sin sentido a primera vista. Con Marulanda fallecido a los 77 años por causas naturales en 2008 y con las FARC estancadas en el terreno, el ambiente para una nueva negociación fue replanteada por Santos desde la Presidencia. A pesar de sus equívocos pasos, las FARC no dejaron fuera sus viejas demandas de reforma agraria y bienestar popular y las llevaron a la agenda de tratativas, que concluyó con un acuerdo de pacificación firmado en noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá, a unos pasos de la Plaza Bolívar.
| Mapa de Colombia, mostrando zonas de producción de cafe, su principal producto agrícola. Foto: GGEM |
| Vendimia de maiz en la Plaza Bolívar. Foto: GGEM |



